| Al que ingrato me deja, busco amante; al que amante me sigue, dejo ingrata; constante adoro a quién mi amor maltrata; maltrato a quién mi amor busca constante. Al que trato de amor, hallo diamante, Si a éste pago, padece mi deseo; Pero yo, por mejor partido, escojo |
Aquí tenéis un soneto de la literatura hispanoamericana ,que refleja claramente la encrucijada de sentimientos, gracias a la cual todo es más difícil en el amor porque buscamos lo que se nos resiste.Esto se muestra en las oposiciones paradójicas de los versos llenos de un sometimiento dócil ante el destino asumido por una persona pasional en la expresión de su amor hacia el que va a ser su tirano.















Para ser monjita, conocía muy bien el mundo de las pasiones, pero parece que escogería el equilibrio del desamor que la agitación provocada por la tensión de los amores egoístas y dominantes.
¡Ay, el alma humana¡ Pasarán las modas, pero eso no cambiará “por no haber mudanza en su costumbre” -como decía Garcilaso-.